Probar las mieles
Vivir y, sin palabras,
terminar con el verso
"del amor /que nunca es", Nepomuceno scripsit.
Es lo que hay, compañero, la condición principal:
probar las mieles, como la simiente en el surco
rescatada del pan, allá en la era.
Y lo que nos queda: probar los síntomas como hacedor
de recuerdos o multiplicador de palabras;
tal vez sombrear las llamas, afilar el tacto
o mesar los silencios. Un poco de todo
para casi nada; para catar las mieles
y saborear el instante, para el regusto
de repetir con las ansias del hambriento.
Y así, para siempre y hasta el final,
noches a medias para seguir colgados
de la nada que es la muerte, el olvido y el silencio.
Vivir "del amor/ que nunca es": con razón,
ya lo dijo el poeta: Nepomuceno scripsit.
"del amor /que nunca es", Nepomuceno scripsit.
Es lo que hay, compañero, la condición principal:
probar las mieles, como la simiente en el surco
rescatada del pan, allá en la era.
Y lo que nos queda: probar los síntomas como hacedor
de recuerdos o multiplicador de palabras;
tal vez sombrear las llamas, afilar el tacto
o mesar los silencios. Un poco de todo
para casi nada; para catar las mieles
y saborear el instante, para el regusto
de repetir con las ansias del hambriento.
Y así, para siempre y hasta el final,
noches a medias para seguir colgados
de la nada que es la muerte, el olvido y el silencio.
Vivir "del amor/ que nunca es": con razón,
ya lo dijo el poeta: Nepomuceno scripsit.