y sin remar, ajeno al bullir de las olas,
en la barquilla de los sueños, de ppapel, rota,
destripada y apenas una brazada para una sonrisa,
desdibujada, como duda indómita aunque las fuerzas
llegan del color en las aguas sin nombre que me sostienen;
impávido y proceloso y un remar
y repetir, asido al vacío, hercúleo y atlántico
con un "finís vitae": el olvido de las palabras.
¡¡¡¡Sin más!!!