Niños del mundo
Para sobrevivir, niños, si cae el mundo, digo, es un
decir;
si cae el mundo, niños, primero y antes, digo, es un
decir,
recoged palabras con
secuelas del amor. Y con la
sangre en los ojos de las muñecas, romper el silencio
que decapita las manos de una quizás esperanza.
Si el mundo cae y se rompe las rodillas, niños,
rociad con lirios las angustias del dolor
bálsamo que son para un incierto presente,
niños, en este abril del año veintiséis:
cientos de niñas desventradas por el odio
sin patria, la furia ciega de nuestra condición.
Es un decir, niños, si lápices sin punta os escriben
el canto de sílabas sin nombre, aforadas en papel
del cisne y los
sueños en la tinta brumosa de la nada.
Entonces, niños, recoged lágrimas de piedra,
es un decir, para la siembra en el barbecho del futuro:
"las
florecillas, los cometas y los hombres".