jueves, 14 de mayo de 2026

 


 

INFANCIA

 

Mi infancia son recuerdos de un chorro de tinta invisible,
como flecha que busca, impasible, su herida.
Así las palabras cuando buscan retazos de tiempo
en  sintonía con la distancia. Tal vez o sin duda.
 
¿Qué recoger  en la era, entre niebla,
 si la cosecha
fue,  en campos de soledad, sombras desvaídas?
 
Si labriego ya vencido y el alma en la fatiga,
apenas nada y un camino tras las correrías
del hambre, muy largo sin el afecto,
y "del amor que nunca es" escaecido, ¿para qué
la infancia, ya en la bruma desdibujada, si
el  ayer, únicamente palabra, es el fuego
sin llama, el pozo del silencio que nunca
niega el mañana. Todo lo más, este poema,
madre, con tus manos de plata asidas al viento
que cabalga nubes de intemperancia, sola. 

martes, 5 de mayo de 2026





 Virginia Wolf  :



“Cuando perdía la esperanza en las relaciones humanas, pues la gente era muy difícil, a menudo salía al jardín y las flores le daban una paz que los hombres y las mujeres jamás le habían proporcionado”.

miércoles, 22 de abril de 2026

 Canto a TERESA

                  Homenaje a Espronceda

 ¡¡¡Un carnívoro cuchillo¡¡¡
Con la luz de la tarde, mortecina, un silencio
silbante acecha y me obliga a posar
la mirada en las brisas de mis árboles que pespuntan
las flores con toda serenidad: la que me falta.
 
Y mi vocación del mar,  con mi refugio en la arena,
hacen del día mis olas
y mis recuerdos, las rocas,
arrecifes de los sueños
y el amor en las palabras.
 
Una imagen que rasga
el tiempo amarillo
de tu fotografía, aquellas sonrisas
de la sintaxis, ajena  al dolor
que se rompe con los complementos
y los verbos que transitan
del mismo hoy al mañana.
Nunca donde habite el olvido, Cristina:
en tu viaje sin retorno, una parada
con el estigma de la estima
en la procelosa vida del ayer

.

miércoles, 15 de abril de 2026

 
 
 
Niños del mundo

Para sobrevivir, niños, si cae el mundo, digo, es un decir;
si cae el mundo, niños, primero y antes, digo, es un decir,
recoged  palabras con secuelas del amor. Y con la
sangre en los ojos de las muñecas,  romper el silencio
que decapita las  manos de una  quizás esperanza.
 
Si el mundo cae y se rompe las rodillas, niños,
rociad con lirios las angustias del dolor
bálsamo que son para un incierto presente,
niños, en este abril del año veintiséis:
cientos de niñas desventradas por el odio
sin patria, la furia ciega de nuestra condición.
 
Es un decir, niños, si lápices sin punta os escriben
el canto de sílabas sin nombre, aforadas en papel
del cisne  y los sueños en la tinta brumosa de la nada.
 
Entonces, niños, recoged lágrimas de piedra,
es un decir, para la siembra en el barbecho del futuro:
"las florecillas, los cometas y los hombres".

lunes, 9 de marzo de 2026

 Encuentro

 

 Esta mañana de sol y pereza, como una palabra sin sentido,
tengo a mis árboles, con una sonrisa, a la espera, en la puerta:
 frágiles y con todos sus dedos, dúctiles, su oferta
es la belleza,  diminuta  como los mil brotes de futuro
que serán flores y  más tarde un sabor a sol y a intemperancias
del tiempo: un  silencio  que viene de un invierno desvaído que
macera las palabras con los síntomas del vivir, por completo
ajenos a la conciencia con su formulario de agua que
a más de incoloro, mezcla los sueños con un sabor a miel. 
 
UN buen día este de marzo y los mininos con hambre
a la puerta y mi Juan Ramón en la memoria: "el cielo y la tierra
me sonríen … Y yo me iré  …Y se quedarán los pájaros cantando".
 
Sin embargo, esta mañana de sol y pereza y sin caridad,
te recuerdo más allá de sueños y sombras; y como siempre,
en puridad y contigo, sabré el nombre exacto de la cosas