jueves, 14 de mayo de 2026

 

INFANCIA

 

Mi infancia son recuerdos de un chorro de tinta invisible,
como flecha que busca, impasible, su herida.
Así las palabras cuando buscan retazos de tiempo
en  sintonía con la distancia. Tal vez o sin duda.
 
¿Qué recoger  en la era, entre niebla,
 si la cosecha
fue,  en campos de soledad, sombras desvaídas?
 
Si labriego ya vencido y el alma en la fatiga,
apenas nada y un camino tras las correrías
del hambre, muy largo sin el afecto,
y "del amor que nunca es" escaecido, ¿para qué
la infancia, ya en la bruma desdibujada, si
el  ayer, únicamente palabra, es el fuego
sin llama, el pozo del silencio que nunca
niega el mañana. Todo lo más, este poema,
madre, con tus manos de plata asidas al viento
que cabalga nubes de intemperancia, sola. 

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