Esta mañana de sol
y pereza, como una palabra sin sentido,
tengo a mis árboles, con una sonrisa, a la espera, en la puerta:
frágiles y con todos sus dedos, dúctiles, su oferta
es la belleza, diminuta como los mil brotes de futuro
que serán flores y más tarde un sabor a sol y a intemperancias
del tiempo: un silencio que viene de un invierno desvaído que
macera las palabras con los síntomas del vivir, por completo
ajenos a la conciencia con su formulario de agua que
a más de incoloro, mezcla los sueños con un sabor a miel.
UN buen día este de marzo y los mininos con hambre
a la puerta y mi Juan Ramón en la memoria: "el cielo y la tierra
me sonríen … Y yo me iré …Y se quedarán los pájaros cantando".
Sin embargo, esta mañana de sol y pereza y sin caridad,
te recuerdo más allá de sueños y sombras; y como siempre,
en puridad y contigo, sabré el nombre exacto de la cosas
tengo a mis árboles, con una sonrisa, a la espera, en la puerta:
frágiles y con todos sus dedos, dúctiles, su oferta
es la belleza, diminuta como los mil brotes de futuro
que serán flores y más tarde un sabor a sol y a intemperancias
del tiempo: un silencio que viene de un invierno desvaído que
macera las palabras con los síntomas del vivir, por completo
ajenos a la conciencia con su formulario de agua que
a más de incoloro, mezcla los sueños con un sabor a miel.
a la puerta y mi Juan Ramón en la memoria: "el cielo y la tierra
me sonríen … Y yo me iré …Y se quedarán los pájaros cantando".
te recuerdo más allá de sueños y sombras; y como siempre,
en puridad y contigo, sabré el nombre exacto de la cosas