jueves, 9 de julio de 2026

 



¿Para qué cientos de palabras
para un poema si me faltan tus miradas?
 
Escondidas en mi silencio, apenas se dejan ver
para recordar, tal vez, un deseo: acechaba,
vigilante, a las letras de tu nombre; todas
me servían, hasta el final de sílaba, pero nada:
 
aunque no cansaba, inasequible al desaliento,
escudriñaba espacios y tiempos, indiferente
a pasos, a esquinas o patrañas; era una búsqueda
contra el olvido con palabras de uso en tus
cuquerías, inocentes como una maraña
de azúcar y sal  en nuestro vivir. Para nada.
 
¿Qué hacer? Como entonces, y mañana, aliviar el recuerdo
con la vida y sus mil palabras que se esconden, taimadas,
en el silencio. Imposibles, lo saben, para un poema.