Mar adentro, y sin
horizontes, proceloso y un remar
ajeno al bullir de las olas, en la barquilla de los sueños
entre peñascos de papel rota, destripada y sola,
apenas una brazada para una sonrisa
desdibujada como una duda indómita sin palabras,
saco las fuerzas del color franco de las aguas
del mar sin nombre que me sostiene,
impávido, mar adentro y sin horizontes, proceloso y un remar:
asido a los remos del vacío, hercúleo y atlántico,
con un finís vitae: el olvido de las palabras.
¡Sin más!
ajeno al bullir de las olas, en la barquilla de los sueños
entre peñascos de papel rota, destripada y sola,
apenas una brazada para una sonrisa
desdibujada como una duda indómita sin palabras,
saco las fuerzas del color franco de las aguas
del mar sin nombre que me sostiene,
impávido, mar adentro y sin horizontes, proceloso y un remar:
asido a los remos del vacío, hercúleo y atlántico,
con un finís vitae: el olvido de las palabras.
¡Sin más!