martes, 14 de febrero de 2017



Manuscrito  del P. Damías, franciscano amanuense del monasterio de Santumaero.

                           
Nes calendes de xunetu
A la pena La Portiella,
Que llegó un día Nerón
Percanciando onde yaciera
Con Xana, la cazaóra,
Que triscaba las praeras
detrás d´un curciu laín
D´envidiosa cornamenta,

Cuéntalo´l fraile Damías
Afamáu, si lu hubiera,
Por llevar al so redil
A la donna de la tierra,
la xentil y bella Urraca,
Conocía por sos prendas.

Cuando,afanusu, cataba,
Testigos d´aquellas güellas,
Topó con un manuscritu
Escritu´n piel de cordera
Que falaba ´n paladino
D´aquella famosa guerra
Qu´hubo entre Xomezana
Col pueblín de Las Piñeras.

¡ Guasus,guasus! Esclamaba.
¡Virxen de la Macarena!
Que les agues tan fresquines
Del queríu ríu  Güerna
Baxaren tintes de sangre
De vecinos d´entre puertas,
Sólo tien explicación,
Sólo quiciá se comprenda
Si andara suiltu´l demonio
Sin moza que lu entretenga.

Tengo qu´estudialo bien
Y escribilo´n prosa lluenga
Pa poder yo predicalo
En octubre, pe la fiesta
 De Rospaso y de Tuiza
Que tamién catan pelea
Colos de suso, d´abaxo,
Nacíos nel mismu Lena.


Pos si bien estos nun tienen
La protección de La Tesa,
tienen derichu a que pastos
se den por más que nacencia.
Y si tengo que gastar
De les abeyes la cera
O comprailo a isi cazuilu
Del fíu de la mio Queta,
Yo trataré de dexa-yos
Bien claras las sos ideas
De que nunca pasa ná
Si alguna vaca manera
D´algún que nun ye d´aquí
Apaez en Pinos muerta.

Por ná d´isti mundu yo ...
Por ná del mundo quisiera
Qu´entre nosotros agora
Las madres de luto fueran
Como fueron, diz aquí,
aquellas que,percontentas,
a los sos fíos mandaron
a conquistar Las Piñeras
porque tenían de tóo,
hasta una carretera
qu´al emperador fixeron
pa llegar sin que punxera
ná más que los sos gueyinos
nel verdin, color de  menta.

Maquinaban los porrones
Cómo facer la estrocena,
Cómo llegar al llugar
Sin el barro nas madreñas,
Y cómo poder baxar
A la Puola las terneras
Pa que fresques y lozanes
Tengan allí bona venta

- Nun hai otra solución
Que tengamos carretera.

- Pero eso cuesta muncho,
Cuesta perres el facela.
Además estropìa práos
y les tierres de la sema.

- Lo meyor, dixo Primón,
Ye mandar los de Piñera
A que vivan más arriba
Nel mayéu la Texera.

Dicho y fecho; allá fueron
Con Primón a la cabeza.

-“Que tenían que marchar
Si querían o a la fuerza
pos ellos necesitaban,
por ser más y por grandeza,
de la so carreterina
qu´abría pa la meseta”,
espeto-yoslo de frente
con alguna displicencia.

Manolín el de Pacita,
El más viiyu de Piñera,
Contesto-yos,afoguéu,
Si suañaban o qué truena
Los había traspasao
Pa pedir, a la tremenda,
Qu´ellos fueran a vivir
Onde nun viven ni pegas:
-Eso faceilo vosotros,
Que si catais la manera
De vivir aquí por siempre
En sin que haiga pelea,
Prepara-yos a estos mozos
Vuestras muyeres solteras.

Hubo allí más que palabres
Por pensar que yera ofensa
El que Ritina y Pascuala
Se casaran en Piñera.

Cruzáronse bastonazos,
Anduvieron a la griesca
Y después de munchos años
D´esperase y de carreras,
De gastar lo que tenían
En comprar la ferramienta
Que sólo s´utilizaba
Pa cortar la sangre axena,
pensaron si merecía,
si merecía la pena,
haber baltao los puentes
y quemáo las cosechas.

Y empezaron les muyeres
A calentar las oreyas
De los paisanos na cama
Pa que dexaran aquella
Intención, tan repelente,
De marchar porque apenas
“tenemos quién vaya allí
Nun siendo ya cuatro vieyas”.

Y los otros, ya  cansáos
De sacar de las canteras
Piedres que tiren con armas
Que valían lo que cuesta
Poner a los dos pueblinos
Igual que taba Pompeya,
decidieron, en esquisa,
ofrece-yos una tregua
si acetaban de traer
tres copinos y dos guexas
llenos d´escanda y borona
pa poder facer la fiesta
que traiga de nuevo paz
a Xomezana y Piñera.

-¿Sabeis lo que se decían
Alreor de la foguera?
 Dixo el cura acaloréu.

- Que cuando hai una guerra
Los que llevan la tayá
Son los que vienen de fuera
A vendevos los consejos
De lo que a ellos no afecta.
Así que sacai leción
Y que ca ún se la aprenda:
Lo que vosotros sudais
Que nun riegue otras guertas.



martes, 7 de febrero de 2017

Sin la palabra, no hay mujer. No hay mujer sin palabras. 


Mujer muda.
          Homenaje a Aurelio Suárez



Enigma de la mujer: cremallera y silencio
la mujer muda: toneladas de opresión
y  física amarga, siempre en tu  vida
las flores pujan tu corazón. Inteligencia
en penumbra y mediocridad, dólmenes
oscuros son arpillera, pesadillas, cuando buscan
tu  vertical. Serpentinos, te acechan,
mastican la ternura. Y crueles, escupen
y vomitan  residuos, los tentáculos de la vida.
Te robaron los cristalinos con la peste,
el hambre, la guerra o  la muerte: apocalípticos,
se devoran.  Pájaros desplumados y sus roncos
graznidos, los hombres, arpegios, son almas
disolutas, ruinas y madres de la mezquindad.

Y tu, Mujer muda, impasible y  opaca, mil
Aurelios que te lloren en forma de sabanón,
serás pieza dislocada y cremallera, una forma
apagada, sin palabras, sin la punta de sal
que da sabor a la vida:  la luz y la gracia.





                                                    José Fernández.- 2014
Tan sencillo que no lo comprendías. 





Trece senderitos, madre,
Me salen del corazón.
Son como trece palabras
Que, juntas, tu nombre son.


Y salen las trece juntas
En busca de sus amados
Cuyos nombres entrelazan
Los dedos entre sus manos.

Sin miedo, las trece juntas
Juntas suben los collados
Y preguntan a las flores
Por las marcas de sus rastros
Y suplican a las aguas
Cuando beben de los caños
Que busquen en los veneros
De las fuentes los arcanos
Si tienen allí los nombres
Con las marcas de sus cantos.

Las trece  lloran ausencias,
En el monte desoladas
Porque el amor y las olas
Pierden  la forma en la playa:
Suplican mirando al cielo,
Las trece, al viento abrazadas,
Que les lleven sus gemidos
La música con sus almas.

Trece senderitos, madre,
Me salen del corazón.
Son como trece palabras

Que, juntas, tu nombre son.
   Claro que hoy sería imposible.




Cantiga de amigo.

                       Furia color de amor
                       amor color de olvido




Se de muy buena tinta                                         
Que te rompió el corazón
Cuando pasabas el río
Caminito del amor.

Dulce amiga y compañera,
Niña de negros cabellos,
Con   fuentes que siempre manan                           
Colores entre tus dedos,

Siempre tendremos caminos
Y puentes pa  los deseos
Y nidos con muchas aves
Que nos entregan sus vuelos:

Águilas  para tus cuadros,
Para tus ojos cuquiellos.
Para mis manos raitanes
Y para el luto, los cuervos:

Son aquellos que nos dicen
Que la vida es un infierno,
Cuando seguros estamos
De que  el arte con sus truenos
Es barco con  muchas velas,
-Y con solo dos remeros-
Que Busca siempre destinos
Que le marcan nuestros sueños.

Se de muy buena tinta
Que te rompió el corazón
Cuando pasabas el río
Caminito del amor.

domingo, 29 de enero de 2017

Tu dulce habla ¿en cuya oreja suena?

                                                        Garcilaso de la Vega

CELOS  

                  

                                    Dios mío, si existes, haz que esté celoso.”

                                                                                                        N. Ginzburg




El diccionario y mil palabras tóxicas por los celos
no  bastan por  las  víboras que muerden el corazón:  
víctima suya, un alma de cristal y frágil es añicos y murmullo
de silencio  contra el pésame del dolor, su angustia y  los gritos
como árboles  y sus gotas de silencio, tras la tormenta y su acompasar.

Nada como el sufrir contra la ausencia, sin perdón.  Imposible y  todo
en rebelión  contra la tiranía del  vivir, los mil gestos del gravitar
entre la duda y su desesperación: los hábitats de las fieras
que mascullan, en salitre,  la mayúscula del nombre y su definición,
son jaulas  sin barrotes  por  las dentelladas  de un corazón transido. 
Importan  los rugidos   como los bravíos   y su desesperación.
 Fuego imposible, incandescente y amargo
por tanto dolor sin sangre derramada, las miradas
succionan el sonajero  del amor, las mordeduras
de la serpiente con ruidos  de cascabel, como tu risa:
una puerta falsa al vértigo del dolor.

Entonces ¿Cuándo las paz? ¿Cuándo  será brisa
el viento huracanado que rompe las entrañas? ¿Cuándo?
Tal vez de hoy a nunca sea un tiempo ajeno a la finitud.

viernes, 20 de enero de 2017

¿Por qué me quieres? Porque nunca sabes cuando voy a llegar y sin embargo siempre me estás esperando.


Otras miradas.

Todos tenemos nuestra geografía personal; nosotros, un nombre propio, y las 150 personas que consideramos vecinos, tenemos nuestras propias señas de identidad. Las que nos diferencian y nos hacen únicos. Aunque sólo se confirmarán si hay palabras para ellas: quien lee más, pone alguna y quien no lee nada, ximielga los costazos sin saber siquiera de qué le hablan. En ocasiones, estas señas suman cuando alguien nos ayuda a mirar de forma diferente lo que estamos viendo, desdibujado  por la indiferencia y la rutina; no tenemos tiempo de  buscar  el valor intrínseco que personas o construcciones muy nuestras  puedan tener en  nuestro acervo cultural, sabedores que somos de que el conocimiento es la base del amor. Por ejemplo, un patrimonio oculto en nuestro concejo son  los puentes de piedra construidos en el Ss. XIX para permitir la circulación del tren León-Gijón, y que carecen de la señalización que resalte su importancia como recurso  y como monumento en piedra que hizo historia en las comunicaciones de nuestro país; incluirlos en el patrimonio cultural de Lena, sin complejos  y sin reparos, es afianzar la definición de municipio-tránsito que somos. Porque hasta la poesía se hace cargo de estas ciclópeas estructuras ancladas en este concejo, sin tiempo y en compañía siempre del paisaje que lo vio nacer. Y nosotros, hasta la fecha, sin apreciar su importancia local ni regional ni nacional. Pero vamos a lo nuestro. Aunque el puente Tola también está ahí, sin embargo para nuestra geografía personal es el puente de piedra de LA BARRACA el que tiene un icono en el mapa de nuestra alma: perfecto en su construcción, aunque sucio y agobiado por la maleza y los grafitis; anónimo e ignorado y acosado por el otro puente-mastodonte, ejemplo claro del hacer de los “ingenieures” que siempre tienen en boca los presupuestos como argumento para estropearlo todo,  nadie pone en duda, espero, la importancia sociológica, arquitectónica y artística que tiene este puente de piedra como parte fundamental de nuestro  patrimonio. Con una característica propia: nadie sospecha que es un  conocedor discreto tanto  de los pecados capitales  como de  las virtudes cardinales de quienes,  por nacimiento o matrimonio, le pagamos su interés con la indiferencia por miedo a su imposible indiscreción. Pecados como la codicia, hija de la ignorancia, con nombres y apellidos están grabados en el alma de sus piedras, escritos sabe Dios por quien. Lo mismo pasa con las virtudes. La prudencia, por ejemplo, también tiene las suyas aunque menos por ser el nuestro un país de charlatanes. ¡Qué le vamos hacer!.

Pero lo más importante es su significado. El puente de piedra de LA BARRACA tiene su encanto para quienes  son  pensamiento e imagen repetida en la retina de los grandísimos ojos que configuran su forma inamovible: hace suyas, por ciertas,  aquellas palabras escritas por Caro Baroja en 1.977 referentes al futuro despoblamiento rural que se avecinaba para la España vacía de ahora; aquellas en las que anticipaba lo que luego fue una realidad:  “la idea de que la persona que vive en el pueblo está en grado de inferioridad material y espiritual con respecto al empleado obrero de la ciudad, conduce a la ruina de un pueblo o de una provincia”. Lo vio venir y fue testigo de la feroz industrialización que se llevó a cabo en Asturias contra el medio ambiente y contra  las aldeas, que se despoblaron en busca de una vida mejor, normal, para sus habitantes. Y como curiosidad, también tiene una piedra sillar para aquel que marchó de la escuela en busca de una esperanza que hizo suya cuando descubrió una galaxia, por su inteligencia. O está dedicada a quien sabía  que su vida era una disyuntiva y escogió lo otro. Como hay  también para quien marchó con los colores en su corazón y regresó con la pasión en los espejos del alma. En fin, que hubo para todos, con la imposta correspondiente, incluidos quienes buscan el descanso en la paz del silencio eterno. Es verdad que ahora tiene menos problemas para hacer sus listas por las consecuencias del capitalismo anglosajón que, con la modernidad líquida como filosofía, tan devastadora,  nos quiere convertir en los robots de carne y hueso que les interesa a su economía del  beneficio, sin importar ni dónde naces ni diferenciarnos, en las relaciones, con el yogurt que nos apetece y tiramos después de comerlo. No importa;  seremos como les convenga. Y  poco a poco, como el aire que respiramos, harán  de nosotros  seres cuyas vidas virtuales serán un simple algoritmo. A tiempo de verlo estamos. Sin  embargo, el puente de LA BARRACA, como siempre,  seguirá ahí  como icono de otras almas que ya no seremos nosotros. ¡Que Dios nos coja a todos confesados!

domingo, 15 de enero de 2017


El dolor de los otros también es sufrimiento. 





La niña de Begoña


Es mi vida porque tiene mi nombre. Es la sangre del alma
que rompe mi corazón. Y con la niebla del polvo y sus explosiones,
mis lágrimas son ciervos que huyen con  el pavor en sus pezuñas,
aladas como  gráciles  mariposas  a las que susurra el viento  
de  una pesadilla. Mis dedinos  son las manos de la angustia y su  amanecer.
Agarrotados y sucios, llenos del  hambre irracional  por la violencia,  
cuando me llaman, contesto y me dicen Alepo, un jardín y sus peces
negros como las palabras que hacen labios transidos por el dolor.

Cuando tus formas me hacen cuerpo de mujer y color desvaído,
Y  haces de mis cabellos una lluvia suave como peine   de los vientos,  
¿ a quién supones que miran mis ojos si tu me los  haces
de sombra y clavel? Por favor, acúname;  méceme o susúrrame y háblame
con tus lápices que dicen de tus pensamientos de madre, tus sentimientos.
Dame tu vida, créceme. Ponle tu piel a mi figura, entrégame a tu nombre,  y
si  lloras conmigo,  donde el mundo es Alepo, llevará tu nombre,
Begoña, hacedora de mi vida y de mi esperanza y de mi amor, tu niña.