sábado, 8 de diciembre de 2018


ESCALERA


Se mueven en el fondo de la sombra. Gatean: Las palabras, hojas  del roble
Centenario,  impelidas, sin lecho ocasional donde el descanso, merodean
El silencio en busca de la forma. Quieren salir, asomar en busca de este viento,
Desoladas.  Esquivan las esquinas, sus aristas, y nuestros desalientos. Rebuscan
En el ansia,  y en buena lid, por la fatiga, roban el esfuerzo para escalar la distancia
Y sus pedregales, en especial los áridos de silencio que nos cercan cuando  el mar
Sorbe la bruma que nos envuelve, la que rodea tu cintura y  los senderos
 De la luna.  Fíjate.  Se cuelgan de nuestras risas  y se lavan para trasegar los nombres,
Los que nos buscan con relámpagos entre los  dedos. Cuelgan  de sus ojos
 Los rojos azulados del deseo. Y   transparentes como la luz de la sombra, desdibujan
El fracaso y arañan a la brisa que rompa la figura de la ausencia. Sostienen
el mascarón, enseña de la  firmeza, en  las naos del amor que remonta las tormentas.


mamorana

Hay razones suficientes en Lena para pensar que los romanos, nuestros progenitores, no sólo pasaron de camino por nuestros cordales en busca de los astures trasmontanos; la arqueología nos dice que también se asentaron e hicieron vida social y familiar con los indígenas de la zona los miembros  de la famosa legión IIII Macedónica quienes, por sorteo, se asentaron en Mamorana o villa Memoriona, en plan erudito. Y quién  se lo diría, como resultado de su interés por permanecer,  dejaron testimonios suficientes para justificar su colonización sin escrúpulos y buscar un hueco en la historia. Que encontraron cuando en los años veinte, arando la tierra para una siembra, salieron a la luz los restos de un mosaico que luego fue llevado al M. Arqueológico de Oviedo, capital entonces de la cultura predatoria de todo lo que fuera testimonio histórico local.
Y como ahora hay que avivar el ingenio para encontrar ideas  que contribuyan a un turismo de calidad, como sugerencia, y para que la ponderación contribuya a una distribución equilibrada de los posibles presupuestos, no estaría demás dividir el concejo en espacios culturales propios con sus recursos específicos tanto en la Lena de Yuso como la de Suso ;  y  con una información exhaustiva y sin prisa y sin pausa, con los recursos propios de cada zona, que los hay y muchos, se crearía un mapa cultural lenense que sería la admiración de propios y extraños. Es el caso de Mamorana, como ejemplo. Si al Ilmo. Ayto. esta sugerencia le parece factible y creíble,  no estaría de más recuperar, con una réplica,  el mosaico romano que llevarían también a una imprescindible investigación arqueológica ;  y con la información apropiada, Mamorana se podría convertir en un centro gastronómico y cultural importante para  el entorno y para el concejo. Porque al fin y al cabo el concejo de Lena, como todos los demás, es una suma de intrahistoriass que hasta la fecha están deshilachadas,  y en poco o en nada contribuyen a la identidad imprescindible en este mundo donde la globalización y el presidente  Trump campean a sus anchas. 

martes, 4 de diciembre de 2018



Este homenaje a este nombre


NEL AMARO


                                             Mi Rafael Melero



Poeta del gesto  y  de la palabra, figura  contra la imagen
sin sombra y umbría y gris y llena de silencios
contra los ruidos y la roturas del corazón descosido
por todas las moscas que te hacían del alma candil sin pábilo
o mujer con alcuza camino de sí misma contra la muerte.
Caminos delicados  y de miel  los tuyos, sí,  para una vida ácida,
en vinagre, con sarpullidos en el papel y labios amarillos
por tanto cabrero  funambulesco  de las emociones.

Al fin, agotado y lejos de ti mismo,  embrumado  un día
por la melancolía con galipote y sin dedos para el amor,
un pacharán y sangre  servidos por  la indiferencia 
sin tiempo y con empuñaduras sin memoria,
hicieron de ti el copero de Hades, degustador  fiel
 de los recuerdos  que fueron tu nombre, cual gotas
de lluvia para nada, versos y  tránsitos  sin desmayo
por tu compromiso con la edad, el tiempo y las manos arrugadas
por tanto manoseo de la vida, inconsciente, solo por vivir
amarrados  por  el ansia,  en el aire,  y siempre,  a  la esperanza.

Un sin sentido, Nel. Tus desvelos y espumas como marcas
para el vuelo de tus golondrinas ... una historia interminable
de deserciones y aviesas miradas y entrelineas  torvas
que te llevaron, Nel, donde habita el olvido, a la
memoria entre ortigas donde  Pulgu te ladra una caricia. 

lunes, 3 de diciembre de 2018


Objetos
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido. JL. BOrges



  Al tacto, vienen los recuerdos, se deslizan por la memoria
como el agua en el caño, silenciosa.Me llevan a los nombres
que me pueblan como si fuese almas sin palabras.
No las necesito. Ellos son el camino que transitan
las ganas de vivir cuando los veo o los vivo con la mirada:  entonces
me traen la  sonrisa  inquieta y deformada por el roce
con las dudas que nos corroen como carcoma cuando
un hálito asoma al predio de la esperanza. Imposible.

A su manera, cada cual y su circunstancia, me hacen
propio y sugerencia de un  tiempo de miel y colmena
si me tantean con su presencia: adolescente sin ideas,
son mías las esquinas del verano con olor de yerba
y  salobres;  con marcas del ciego sol, la sed
y las fatigas, su dolor.  Sin  nombrar las estocadas
 en el alma, cicatrices en la vida de un misal.

En fin, tantos nombres y nubes cuelgan ya  de la memoria
que  son mi nombre cuando al tacto, hacen gala
de su fuerza contra el olvido, como el mañana:
mis objetos.

viernes, 30 de noviembre de 2018




Puerta del silencio


¿Cómo salir del  cielo que es azul como  una  naranja? ¿Como las nubes,
a lágrima viva para  que nunca falte a la noria
el agua  como palabra? Son  hijas de la tormenta  con vientos huracanados
sin la cocción de los sentidos, una salmodia derramada.

¿Deambular como un roto corazón? ¿Qué nombre para restañar una herida?
Un silencio de miel podría ser cual bordón donde asir una esperanza
en línea con el horizonte, el alma lisa y sin apellidos.

¡Qué gozo!

¿Y si hago del color un suelo firme donde senderos innumerables
hacen posible un camino lleno de luz y de las horas del día? Tal vez  las  imágenes
 con mis dedos forjan  los clavos donde asir los resortes
 de la voluntad: la  implosión que  arranca  las astillas del corazón.

Y vuelta a empezar:

 ¿Cómo salir del  cielo que es azul como una naranja? ¿Dejarse caer
como pluma de sangre  en las garras  del halcón?

¡Nunca!

Contra las sombras,  con nuevos  objetivos y  los pasos contados
para  el  esfuerzo final, un resorte y un punto firme
como el pábilo, en el desierto, de la antorcha del amor: la saltaera,  
la puerta del silencio , contra el viento, para volver a empezar.


domingo, 25 de noviembre de 2018






Las marcas del tiempo.
                          El reloj tira las horas como un pozo,
                          o a un bardal, hoja a hoja.- :Servando Cano

Es lo que tiene el diario. Un guiño de la vida y de pronto
Dios está azul y el silencio que viste los minutos
abre  las puertas de la fiel curiosidad cuando castaños y robles
o avellanos y las cientos de hojas que me regala el otoño
teñidas de tiempo, me hablan y todos dicen tiempo
sin palabras; que los mire para situarme cuándo, dónde, y cómo;
una imagen, me dicen. Y entonces  el avellano escribe,
con aguas de primavera, del amor que la hiedra esconde,
centenaria, en el  roble, esposo fiel, sus palabras
llenas de las marcas del tiempo, dulces o amargas
como  sonrisas que la vida deja en el camino;
son las muescas del  ocre  y las primaveras que
me regalan días como detalle para seguir
con los sueños del castaño y  sus pesas del tiempo
que son las mías cuando una imagen suya cae en el camino.

sábado, 17 de noviembre de 2018





¿Te acordaste de mí cuando subías 
al silencio que sufre la serpiente, 
prisionera de grillos y de umbrías?[1]   FG.Lorca 


Reflexión para este sábado, 17 de noviembre, a las  23.09
- Y tú no estás.
Con el ocre en las ventanas y un letargo infantil a las puertas de la vida,
las hojas del otoño, cual violines, caen en el corazón, palabras,
y buscan, volatineras,  el calor del recuerdo y el frescor de la memoria.
Y de repente, por la brisa, sale tu nombre con pecho de golondrina
en la boca del tiempo. Como una broma del vivir. Como esta luz mortecina
que nos refugia en el silencio y nos obliga al diálogo con las sombras
de unos pasos que hacen de nosotros un camino y la sonrisa
del verso el amor es ortopédico/ porque es susceptible de ser desmontado[2].



[1] Sonetos del amor oscuro.- F. García Lorca.
[2] El resplandor y la ráfaga.-Nuria Ruiz de Viñaspre