jueves, 20 de octubre de 2022

 Segundas partes ....

 

Página

¡Pasar página!
En dos palabras:¡cuánta desmemoria
y desamor!
Y más que tristeza, sin duda,
en todas sus letras.
Es el camino propio del olvido: la caída
en las garras de la muerte .
Y en su alma, sujetar el tiempo
es la risa feroz que nos devora
como animal, sin tregua.
 
¿Qué somos? ¡Vaya pregunta!
Un engaño, en dos palabras, por el afán
del vacío. Un vacío inerme, exangüe,  
contra la nada. Un juego. El traspiés que nos empuja
y seguimos para hacer nuestro "¡Pasar página!",
inocente y cruel
malabarismo de la maldad: ¡Pasar palabras!

miércoles, 19 de octubre de 2022

 

Página

¡Pasar página!
¡Cuánta desmemoria y desamor
en dos palabras!
Y más que tristeza, es posible, en su concepto.
 
Es el camino propio del olvido y más: la caída
natural en las garras de la muerte .
Y más imposible  que sujetar el tiempo
quuien feroz nos devora
como animal, sin tregua.
 
¿Qué somos? ¡Qué pregunta!
El engaño, en dos palabras que se ríen
 del afán nuestro, un vacío  vivo
contra la nada. ¡Pasar página!.

domingo, 9 de octubre de 2022

 

Es el amor que pasa

  
Es el amor que pasa
 
Hay una calma que respiro;
y  un silencio que me llama; hay  mudas mil palabras
que buscan tus miradas. Es un tránsito,               Por una mirada, un mundo.
unos pasos  apagados, una sospecha
y el corazón que avisa y dice, taimado:
- Es el amor que pasa.
 
Un rumor como el agua o el sigilo
que abre las puertas del alma. Risas a medias
como medias manzanas o  unas manos    Por una sonrisa, un cielo
como las tuyas, entrelazadas,  
con alborozo, son testigos
del amor que pasa.
 
Todo es bello, y lo sabes, aunque
 los ojos cerrados. Y la vida en éxtasis,          Por un beso … Yo no sé
como un cielo sin estrellas, alocado,             que te diera por un beso.[1]
donde hay letras sin palabras porque allí
alguien dice tu nombre y es el amor que pasa.   

 



[1] Bécquer, Gustavo A.- Rima XXlll  

jueves, 6 de octubre de 2022

 

Fotografías

 

Azotes del tiempo, las aguas del ayer entre los dedos,
las yemas desangeladas y los recuerdos que resisten
en la tersura del tacto, como un vuelo sin aire, imaginario,
mis fotografías.
 
Aquellas que son almas sobrecogidas como rosas sin esperanza,
un resplandor sin futuro y sin palabras, la quietud
para siempre en un color de la imagen con la sonrisa, la que me entregas
cuando te miro.
Me llegan tus palabras, oigo tu pasos en el silencio y me enredan
los retazos de la vida, aquella, la nuestra, como juegos de
la edad tardía, en sueños, cuando el amor, indiferente  al olvido,
hacía las risas con  letras de los nombres y un eco que sonaba
a música celestial. Fue entonces la luz, el milagro hasta la fecha,
un hilo que nos lleva al retorno del instante sin ayer y sin mañana:
siempre. Estas  fotografías, con su luz, son la vida de un corazón.