martes, 20 de diciembre de 2016





Manriqueña


Despertaremos como si el sueño no fuera
un plazo que se cobra la muerte
y la vigilia
el alquiler de una casa en ruinas.
Toño Benavides.

... de los fuegos y aquellas palabras, invictas, de gravilla,
víctimas de la risa contra las piedras y sus astrolabios contra el cristal
que nace en tu pecho contra el aire y la rueda
en la bicicleta de charol que te rompe la desgana y el amor.

encendidos como en todas las guerras y sus alejandros, los recuentos
de heridos y sus bucles del dolor son una pira donde arden
todas las muescas, en vida, del corazón: kilómetros en ansias
y velocidad, melifican la memoria con el olvido y el mañana como una libación.
de amadores cual guirnaldas, como sombras quemantes sin la llama del miedo a la soledad.
Ya sabes: tenemos las estridentes risas, y nuestras, que hablan
del odio con la ternura, y sus tactos, marcas invisibles,
intangibles e imborrables de los nombres del común
en propios, por vanidad y sin sentido: el premio por la voracidad de la nada.

¿Qué se ficieron del reloj y su efímero tiempo, la oscuridad; con el toque de oración,
hasta los tocados e çimeras son la impotencia
vestida en el polvo por los cascos de los caballos y su tonante anfitrión?.

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