sábado, 27 de julio de 2019





En este instante, breve y duro instante,
¿dónde el deseo, avispa de las  miradas? ¿Será verdad
lo que me grita el silencio que nunca lo es, insolente?
Que me  deje de nombres y evite  la escondida
senda del tacto y sus mordidas, en sangre,
es su demanda.

¿Y las palabras?

Sí, quedan las palabras. Su aroma, el soterrado perfume
que las viste de amorosa
variedad, la sutil mariposa como un corazón.

¡Las palabras!

Son el camino, el Moisés  del mar o del amor,
las que exploran las sombras
que nos regalan como frutos
de  la edad, nunca tardía. Son los  trucos
del reloj  que llevamos para pensarnos cuando
hurgamos, ciegos,  en las ruinas
que habitan las telas de mi  inteligencia. 

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