martes, 11 de julio de 2017

Homenaje al placer de la sencillez.






LA  BRISA
                             Recuerdos Insepultos acercan la liturgia de la melancolía.
A.       García López.


Compañera de fatigas,  la brisa, impasible  cuando la palabra
 es  el gusano de la solitud y  onírica la vida
de ensueño  y  los peces con tu nombre
muerden las esquirlas del  corazón o  trituran,
como tú,  las ansias de soledad;  como una envoltura
de manzana azul es el sabor de tus caricias.

Y del  alma,  fatigada por la desolación y las quimeras,
y con lenguas de fuego en la garganta,  contra
 las dudas que me atenazan, abres el  horizonte
a las puestas de un sol compulsivo y necesario
 cuando te busco contra  la desesperación:
un rumor, entonces,  de melodía  in crescendo  hasta la plenitud
me eleva  y me da alas. Remonto, audaz,   para seguir
y  siguiendo. Y   con el hambre  de siempre, a tus pies,
 vuelta a empezar,    henchido  el corazón.

Solícita, oreas las  orillas con las sombras  que nacen
en el tráfago del vivir. Aunque los deseos te vistan
de luto y  hagan de plañidera cuando en la desolación
las dudas me dobleguen ante  el  roble,  aquel, mi roble de  siempre. 

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