jueves, 28 de diciembre de 2017



Bálsamo contra los  recuerdos


Me refiero a los que te dicen y te hacen como pasos de caracol
para hacer del tiempo la guitarra sorda
que espanta la lluvia, el sol y las palabras; una tragedia
por la soledad ajena a los acordes sin partitura que sonaban
 en los vacíos vigilantes de nuestra  ruta, un olvido que vivía
en los andares de la acrobática perdiz.  Como las saetas
de aquellos mancos que nos hacían de cordel
cuando las promesas  fueron ladridos
de nada para el sexo por todo, entonces
miro los barros que  hacen los recuerdos, y una diabólica
sonrisa  me retuerce el tiempo como un pistolero
ensañado entre  el rencor y las balas  de su revólver.


Por todo ello, sin apellidos como los parias que te pueblan
en la sequedad de tus horizontes, sin esperanza ni convencimiento
para recordar - y sin  complemento directo-, un bálsamo
contra  la genialidad que te gusta regalar, sin fundamento,
sería, entre sonrisas y medias mentiras, - Vete a la mierda,
corazón. Y cuando llegues, convéncete que ni zumo
rezumas  por ser fruta podrida e  ya intemporal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario